Actimel: ¡cómpralo tonto!

He encontrado un par de artículos interesantísimos que me gustaría compartir aquí, sobre el timo del Actimel. Cada vez que voy a casa a ver a mis padres me ofrecen un Actimel para que ayude a mis defensas, y ya no sé cómo explicarles que lo que dicen los anuncios son estrategias publicitarias sin ningún valor científico. Ese fermento exclusivo que ha desarrollado Danone no hace absolutamente nada que no hagan las bacterias que van en todos los yogures de todas las marcas. Los estudios científicos que respaldan esas pamplinas que dicen los anuncios sobre las ventajas del Actimel para nuestras defensas los ha pagado Danone, y demuestran lo que Danone quiere que demuestren.

¿Ayuda a las defensas?

¿Ayuda a las defensas?

Si existe alguna ventaja del Actimel para las defensas, ésta consiste en que el Lactobacilo presente en el yogur es inocuo para nuestro organismo, y su presencia en el intestino compitiendo por el espacio y el alimento disponibles allí impide (o al menos dificulta) la proliferación de otros microorganismos que sí puedan resultar perjudiciales, como por ejemplo la Salmonella. ¡Pero el lactobacilo de Danone no hace nada diferente que los de los demás yogures! ¡Lo mismo da una marca que otra!

¿De verdad en el yogur hay bacterias vivas? Sí, el yogur es exactamente eso: una muestra de leche que se ha inoculado con un microorganismo determinado que lleva a cabo una serie de transformaciones bioquímicas particulares, confiriéndole a la leche unas propiedades diferentes. La bacteria utiliza los azúcares presentes en la leche como fuente de alimento, convirtiéndolos en ácido láctico; este proceso se llama fermentación. Las diferencias de sabor y textura entre la leche y el yogur se deben entonces a que: 1) el yogur no contiene lactosa sino ácido láctico; 2) el ácido láctico confiere un pH ácido al yogur; 3) la acidez hace que las proteínas de la leche se desnaturalicen, lo que le confiere su textura cremosa de gel, y 4) también contiene una gran cantidad de Lactobacilos que han proliferado durante el proceso de fermentación.

Una ventaja de la fermentación es que proporciona una fuente de calcio y vitamina D alternativa a la leche a los individuos con intolerancia a la lactosa, ya que el yogur no contiene esta sustancia, y por tanto no provoca los problemas digestivos derivados de este azúcar.

Que a nadie le dé asco, el uso de microorganismos para la elaboración de alimentos es algo antiquísimo: también el queso se obtiene de la leche mediante la degradación de las proteínas de la leche por un hongo, y la cerveza o el vino por la fermentación de los azúcares de la cebada o del zumo de uva por levaduras. Ninguno de esos microorganismos son perjudiciales ni deberían inspirarnos rechazo.

¡Las defensas!

¡Las defensas!

En cambio, la falta de escrúpulos de los publicistas y de los empresarios que nos venden la moto de que el Actimel ayuda a nuestras defensas, siendo mentira, sí que debería causar un escándalo. Lo único que hay en el Actimel que ayude a las defensas es una vitamina, que está presente también en muchos otros alimentos: cereales, legumbres, frutos secos, carne, verduras, pescado, etc. Vaya, está en todas partes… ¡incluyendo los demás yogures!

Pero lo mejor es que en cualquier alimento más barato está en mayor cantidad que en el Actimel. Como se indica en los artículos que os enlazo a continuación, un plátano proporciona más del triple de vitamina B6 que un Actimel, por la tercera parte de su precio. O sea, para la misma cantidad de vitamina B6, sale 10 veces más caro ayudar a las defensas con Actimel que con plátano.

Muchos más detalles sobre la estafa de las defensas, las multas a Danone por la publicidad engañosa y las trampas para evadir la ley y seguir mintiendo, en estos dos excelentes artículos:

La verdadera historia del Actimel (I)La verdadera historia del Actimel (II)

Las patrañas de Danone han hecho correr ríos de tinta en la red, y en particular he encontrado interesante cómo tratan este tema con humor e ingenio aquí, y con indignación aquí. Pero esos dos posts de Scientia se merecen toda la atención: están muy completos, muy bien documentados y son muy didácticos.

¡Cómpralo, tonto!

¡Cómpralo, tonto!

Y con el Activia, tres cuartos de lo mismo: otra moto milagrosa sin ninguna base científica. Es una vergüenza que se permita seguir haciendo anuncios como estos de Danone, pero es una vergüenza todavía mayor que este tipo de publicidad descaradamente engañosa siga funcionando, a pesar de las denuncias, las sanciones y las advertencias de las organizaciones de consumidores.

No pretendo con esta entrada convencer a nadie de no comprar Actimel, sino advertir de las mentiras que se cuentan en los anuncios. Quien quiera Actimel, que lo compre, pero si se trata de ayudar a las defensas, cualquier yogur vale, y cualquier cereal, fruta, verdura, pescado, carne, patata, etc.

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Ciencia y Docencia
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2 respuestas a Actimel: ¡cómpralo tonto!

  1. Rocío Martín dijo:

    Anda!! No había leído esta entrada Guillermo, me acabo de quedar :O. Muchas gracias, desde luego quién no aprende contigo…

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