Meteoritos y hecatombes

La posibilidad de que un objeto de gran tamaño impacte contra la Tierra causando una catástrofe de proporciones bíblicas es una pesadilla recurrente muy presente en el subconsciente colectivo de la Humanidad. Así, por ejemplo, existen muchas películas sobre el tema con calidades diversas: Cuando los mundos chocan (1951)[1], Un resplandor en el cielo (1978)[2], Meteoro (1979)[3], Asteroid (1997)[4], Deep Impact (1998)[5], Armageddon (1998)[6], 3 días (2008)[7], 2012: Supernova (2009)[8], Lluvia de fuego (2010)[9], Melancolía (2011)[10], Buscando un amigo para el fin del mundo (2012)[11]. La tendencia es a hacerlas más o menos realistas; con el asesoramiento y los recursos adecuados se pueden hacer casi verosímiles (aunque, bueno… hay de todo).

Cartelera de Armageddon. Por cierto, ¡gracias Bruce Willis!

Que suceda un evento de este tipo es muy poco probable. De hecho, no ha sucedido desde el Cretácico, hace 65 millones de años. Recientemente a los conspiranoicos de las Redes Sociales les ha dado una fiebre tremenda ante el rumor de que la NASA conocía y ocultaba la posibilidad de que durante este mes de Septiembre sucediera un impacto de estas características, y ha sido tal la alarma generada que la NASA ha tenido que desmentirlo[12].

Imagen del cartel de Deep Impact

La hipótesis de que los grandes reptiles se extinguieron debido al impacto contra la Tierra de un meteorito de unos 10 km de diámetro, está generalmente aceptada[13] [14], aunque no completamente fuera de discusión[15]. Esta teoría la propusieron el físico americano de origen español y Premio Nobel en 1968 Luis W. Álvarez y su hijo Walter Álvarez, geólogo, en 1981. Las observaciones que los llevaron a proponerla fueron bastante curiosas: los perfiles geológicos de suelos de todo el mundo muestran una capa de arcilla rica en iridio, un metal de transición rarísimo en la corteza terrestre. En la capa correspondiente al Cretácico-Terciario se observó una cantidad de iridio cientos de veces mayor de lo normal. Sus estudios muestran que en aquél momento de la Prehistoria, coincidiendo con la desaparición de todos los grandes reptiles y otras muchas especies animales, la atmósfera entera se debió oscurecer durante meses con una ceniza de composición muy diferente a los minerales de la Tierra. El origen del asteroide permanece desconocido[16].

¿Cómo pudo suceder una hecatombe de esta índole? No era la primera vez que sucedía un evento similar[17]. Un asteroide de tamaño relativamente grande, mucho mayor que los que dan lugar a las estrellas fugaces y de los que hemos hablado antes en esta página[18], debió impactar contra la superficie terrestre. Conforme entrase en la atmósfera, los materiales superficiales arderían, ya que la fricción con la atmósfera y la presencia de oxígeno hacen que cualquier objeto arda al caer a nuestro planeta. A continuación sucedería un impacto que pudo darse en la tierra emergida o en el mar. Si el objeto cae al mar, puede provocar una ola gigante que potencialmente podría barrer toda la superficie de los continentes; a continuación, los fragmentos de roca desprendidos rebotarían en todas las direcciones, provocando una lluvia mundial de rocas incandescentes que acabarían con cualquier resto viviente que hubiese sobrevivido al tsunami inicial. Si el objeto no cae al mar, sino en el continente, tal vez se evitase el tsunami inicial, o tal vez ni siquiera se evitase, ya que el impacto bien podría causar un efecto similar, según la distancia del punto de colisión a las costas; pero lo que es seguro en cualquier caso es la lluvia de roca y fuego que vendría a continuación. Quién sabe lo que pudo durar una lluvia de fuego… Pero el daño no se quedaría ahí, sino que durante meses el cielo quedaría oscurecido por el humo y la ceniza en suspensión, evitando además que las plantas y algas supervivientes realizasen la fotosíntesis, causando una gran depleción de oxígeno atmosférico, y acumulación de CO2, entre otras muchas sustancias tóxicas. La disponibilidad de alimento para los animales supervivientes quedaría también mermada. Por otro lado, la extinción de los grandes depredadores permitió la proliferación de otras especies que necesitaban menos recursos para sobrevivir… y de ahí vino el posterior estallido demográfico de los mamíferos.

La “hipótesis de Álvarez” tuvo y sigue teniendo algunos detractores[19], entre otras causas, porque en el momento de su postulación no se conocía ningún cráter de dimensiones acordes con la magnitud de la catástrofe (se estimaba que el cráter debería haber presentado un diámetro de al menos unos 150 km). Pero en 1990 se encontraron en Haití indicios de un tsunami que había arrastrado grandes cantidades de iridio. Entonces, revisando estudios geológicos antiguos en la bibliografía se encontró un informe que databa de 1960 relativo a un cráter de 180 km de radio en la costa de la Península de Yucatán, en México, conocido como el “cráter de Chicxulub”[20], compatible con la hipótesis de Álvarez.

Luis Álvarez (1911-1988)

Pues bien, a pesar de que es poco frecuente que suceda, cada año cruzan la órbita terrestre una gran cantidad de objetos potencialmente peligrosos: cometas, asteroides… que podrían desencadenar una catástrofe similar[21], se ha sugerido que cada 50,000 años[22]. ¿Qué significa poco probable? Que puede transcurrir mucho, muchísimo tiempo, entre dos veces que suceda. Han pasado 65 millones de años; ¿cuánto más sería razonable pensar que debe transcurrir? ¿Qué garantías tenemos que de no va a volver a pasar?

Yo pienso que es una certeza matemática que va a volver a pasar, y no soy el único en pensar así: prestigiosos científicos como el físico de partículas británico Brian Cox de la Real Sociedad de Londres y de la Universidad de Manchester[23] o Ben Weiss del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) se han pronunciado en este sentido[24]. Sólo es cuestión de tiempo. La pregunta es: ¿será éste el fin del mundo? Realmente no lo creo: hay otras muchas posibles causas de extinción acechando a la Humanidad, y lo peor es que el origen de todas estas amenazas alternativas es la propia mano del hombre.

 

Referencias:

[1] http://www.filmaffinity.com/es/film389879.html

[2] http://www.imdb.com/title/tt0077553/

[3] http://www.filmaffinity.com/es/film242105.html

[4] http://www.filmaffinity.com/es/film154268.html

[5] http://www.filmaffinity.com/es/film203964.html

[6] http://www.filmaffinity.com/es/film714830.html

[7] http://www.filmaffinity.com/es/film206098.html

[8] http://www.filmaffinity.com/es/film451322.html

[9] http://www.filmaffinity.com/es/film390458.html

[10] http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/131917.html

[11] http://www.filmaffinity.com/es/film728409.html

[12] http://www.jpl.nasa.gov/news/news.php?feature=4692

[13] Poveda Ricalde, A. y Espejo Méndez, F. (2007) El Cráter de Chicxulub y la extinción de los dinosaurios. Mérida: Gobierno del Estado de Yucatán. 200 págs. (ISBN 968-5011-78-8)

[14] Schulte P. et al. (2010) The Chicxulub Asteroid Impact and Mass Extinction at the Cretaceous-Paleogene Boundary. Science 327 (5970): 1214-1218

[15] https://es.wikipedia.org/wiki/Extinci%C3%B3n_masiva_del_Cret%C3%A1cico-Terciario

[16] http://www.jpl.nasa.gov/wise/newsfeatures.cfm?release=2011-296

[17] http://es.gizmodo.com/reconstruyen-uno-de-los-mayores-impactos-de-asteroide-e-1562205986

[18] https://qui-mi.com/2015/08/21/los-fenomenos-astronomicos-del-verano/

[19] http://astroseti.org/?/archivo/el-asteroide-de-yucatan-no-extermino-a-los-dinosaurios

[20] https://es.wikipedia.org/wiki/Cr%C3%A1ter_de_Chicxulub

[21] https://es.wikipedia.org/wiki/Asteroide_potencialmente_peligroso

[22] http://www.nature.com/nature/journal/v308/n5961/pdf/308715a0.pdf

[23] http://www.teinteresa.es/ciencia/fisico-Brian-Cox-asteroide-humanidad_0_1205279464.html

[24] http://www.nationalgeographic.es/noticias/ciencia/espacio/110627-asteroid-earth-close-pass-weiss-moon-space-science

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Ciencia y Docencia
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