Drogas: cómo actúan

1) Fisiología: sistema nervioso y sistema endocrino

La Fisiología es la rama de la Biología que estudia el mantenimiento del medio interno de los seres vivos, en relación con las condiciones y necesidades de cada situación. Algunos ejemplos de los parámetros que nuestro organismo debe controlar son el pH dentro de la célula y en la sangre, la cantidad de sales en la célula y en los líquidos extracelulares, el ritmo cardíaco, la temperatura corporal, la presión de la sangre, la concentración de nutrientes en la sangre y su almacenamiento, el estado de sueño-vigilia-alerta, etc. Todos estos parámetros son críticos para la vida, y se mantienen mediante la acción de dos sistemas de control que frecuentemente actúan en perfecta interacción y coordinación: el sistema nervioso y el sistema endocrino. Actuando conjuntamente, se estimulan o se inhiben diversos procesos que permiten mantener todos los parámetros fisiológicos en los valores que convienen en cada momento. Así, por ejemplo, cuando hacemos ejercicio físico, los músculos consumen oxígeno y azúcar a un ritmo mayor, y en estas condiciones el sistema nervioso aumenta el ritmo cardíaco para permitir la llegada de más oxígeno al músculo, a la vez que el sistema endocrino señaliza la movilización de las reservas de azúcar del hígado, que será el combustible que suministre la energía necesaria para mantener esta actividad muscular. Cuando el ejercicio cesa, el ritmo cardíaco vuelve a disminuir a su ritmo normal, y sentimos hambre para reponer los nutrientes gastados.

Sistema nervioso

Sistema nervioso

El sistema nervioso lo forman el cerebro y los nervios, y sus células componentes fundamentales son las neuronas. Su modo de acción es la comunicación rápida de señales que se transmiten de dos maneras: físicamente a lo largo de una neurona (mediante la polarización y despolarización eléctrica de la membrana celular de la neurona –que puede medir hasta un metro e incluso más–), y químicamente, mediante la emisión de unas moléculas señal llamadas neurotransmisores, que se liberan al final de una neurona para activar o inactivar a otras células (que pueden ser otras neuronas, células del músculo o de glándulas), con las que hacen un contacto estrecho llamado sinapsis. El espacio sináptico al que se liberan los neurotransmisores es tan estrecho que aunque las cantidades liberadas de neurotransmisor sean pequeñas, la concentración que se alcanza es elevada. La presencia del neurotransmisor a alta concentración en el espacio sináptico desencadena una determinada respuesta o efecto en la célula diana postsináptica (la que recibe la señal). Por ejemplo, las neuronas motoras hacen sinapsis con los músculos, y liberan en el espacio sináptico un neurotransmisor llamado acetilcolina, que es la señal que dispara la contracción muscular.

Sistema endocrino

Sistema endocrino

El sistema endocrino lo forman diversos órganos llamados glándulas, que son capaces de producir y liberar en la sangre otras moléculas señal llamadas hormonas, en pequeñas concentraciones, y que tienen como efecto coordinar el comportamiento de diversos tejidos y células en todo el organismo. Las hormonas, pues, a diferencia de los neurotransmisores, actúan a baja concentración, a larga distancia, en la sangre circulante y fluidos extracelulares, y tienen un efecto sistémico (es decir, ejercen su acción sobre muchas células diana de diferentes tejidos de todo el organismo, no sobre una sola célula diana).

Todas las acciones del sistema endocrino dependen en última instancia de una serie de hormonas llave que se producen en el sistema nervioso, en el eje hipotálamo-hipófisis (también conocida como glándula maestra), y que constituye el verdadero centro de control de todo el sistema endocrino. Por tanto, el último responsable del control de todos los procesos fisiológicos es el sistema nervioso (en particular el hipotálamo, en el cerebro).

Las hormonas y los neurotransmisores liberados por el sistema nervioso y el endocrino son, pues, responsables de nuestro estado psíquico (tanto de nuestro estado de ánimo, como de nuestra capacidad de atención, de respuesta al estrés, o al peligro), y físico (de nuestro metabolismo, ritmos cardíaco y respiratorio, presión sanguínea, sudor, temperatura, movimientos voluntarios o no, etc.), o sea, de todos nuestros parámetros fisiológicos. Normalmente todos los parámetros que controlan constan de dos mecanismos antagonistas que funcionan como el freno y el acelerador de un coche. Por ejemplo, cuando la glucosa en la sangre es alta, como suele suceder después de comer, se produce insulina que es la hormona que indica a las células de todo el cuerpo que deben almacenar glucosa como reserva; y cuando el nivel de glucosa en sangre disminuye, como sucede tras horas de ayuno, se produce otra hormona llamada glucagón, que transporta el mensaje contrario, es decir, moviliza las reservas de azúcar para que su concentración en la sangre sea la normal (70-100 mg/dl). El equilibrio entre estos “frenos” y “aceleradores” es lo que hace que los parámetros fisiológicos se mantengan en sus valores óptimos.

2) Mensajes de placer y de dolor

El estado de ánimo está regulado entre otros factores por la cantidad de dopamina que se libera en los espacios sinápticos entre las neuronas de algunas vías de señalización del cerebro. Así pues, cuando nos sucede algo positivo o placentero, se activan en el cerebro unas rutas nerviosas cuyo funcionamiento está mediado por dopamina, y la presencia transitoria de esta señal en ciertas áreas del cerebro la experimentamos como alegría o placer. Estas vías son antagonistas de otras responsables del dolor o la tristeza, mediadas a su vez por otros neurotransmisores específicos diferentes (por ejemplo, la percepción del dolor o nocicepción está mediada por vías neurológicas que usan los neurotransmisores glutamato y neuropéptidos). Otros neurotransmisores responsables del placer y la felicidad son la serotonina y la noradrenalina, pero la dopamina es la molécula señal que actúa en las rutas de señales cerebrales implicadas en las adicciones.

Sinapsis

Sinapsis

Una vez que se libera un neurotransmisor y se comunica la señal a la célula postsináptica diana, para que una nueva señal nerviosa pueda ser percibida poco tiempo después, el neurotransmisor debe ser eliminado del espacio sináptico (ya sea mediante su recaptación o mediante su degradación química). Además, si no se elimina el neurotransmisor el efecto de la señal puede perdurar en el tiempo demasiado, impedir la recepción de una nueva señal posterior, o bien actuar sobre otras rutas nerviosas debido a la difusión de estas moléculas hasta otras neuronas diferentes del entorno. Así, las señales cerebrales dependen fuertemente del rápido equilibrio entre liberación y eliminación del neurotransmisor en los espacios sinápticos, por lo que tanto la producción como la eliminación de los neurotransmisores están finamente reguladas de manera natural en un individuo sano.

3) Modo de acción de las drogas

Las drogas como cocaína, heroína y otros opioides, e incluso otras sustancias adictivas como el alcohol o la nicotina, actúan sobre las vías nerviosas mediadas por dopamina, inhibiendo la eliminación de dopamina de los espacios sinápticos, y prolongando de manera indebida la duración del mensaje que comunica este neurotransmisor.

¿Cómo llegan estas sustancias al cerebro? En realidad el transporte hasta el cerebro es fácil. Todas estas sustancias se distribuyen en el torrente sanguíneo por los diferentes tejidos del organismo, pero ejercen su acción principal en el cerebro. La cocaína cuando se esnifa pasa desde las vías respiratorias a la sangre difundiendo fácilmente a través de los delgados epitelios de las mucosas y los finos capilares que irrigan las fosas nasales, alcanzando el cerebro en 30 segundos; cuando se fuma cocaína, este mismo proceso tiene lugar en los pulmones, y en este caso llega al cerebro en sólo 5 segundos. Esta es la misma vía de acceso de la nicotina y de los opioides que se fuman. La heroína al consumirse por vía intravenosa llega a la sangre directamente desde la jeringuilla. El alcohol también pasa a la sangre fácilmente desde el tracto digestivo, que es un tejido altamente especializado en el tránsito de sustancias hasta la sangre, pero tarda más tiempo en llegar al cerebro.

¿Y cómo actúan en el cerebro? Como consecuencia de la presencia de las drogas en el cerebro, se inhibe la eliminación de dopamina, y entonces la dopamina (el mensajero del placer) permanece más tiempo del debido señalizando sus neuronas diana. La cocaína, por ejemplo, inhibe la recaptación de dopamina y de noradrenalina por las neuronas presinápticas. De esta manera, el mensaje de placer es amplificado, y el efecto de las drogas es una sobreestimulación artificial de las vías de señalización de la alegría y el placer, y una inhibición artificial de las vías que señalizan el dolor, la preocupación o la tristeza. El efecto de las drogas es, pues, el de inducir una cierta insensibilidad al dolor, la responsabilidad y las preocupaciones, mediante la sustitución de estas emociones por euforia, desinhibición o placer que no responden a causas naturales.

Mecanismo de acción de la cocaína

Mecanismo de acción de la cocaína

Ejemplo: mecanismo de acción de la cocaína. La cocaína se comporta como una amina simpaticomimética de acción indirecta, es decir, es capaz de remedar las acciones de las catecolaminas (adrenalina, noradrenalina, dopamina) no actuando directamente sobre los receptores de estas sustacias, sino aumentando la disponibilidad del neurotransmisor en el espacio sináptico. La cocaína es un inhibidor de los procesos de recaptación tipo I (recaptación de noradrenalina y dopamina desde el espacio sináptico a la terminal presináptica). [Lizasoain et al, 2001-2002: Cocaína: aspectos farmacológicos, en: Monografía cocaína, Adicciones, vol.13 (2)]

4) ¿Dónde está el efecto negativo?

¿Qué tiene de malo entonces consumir una sustancia que nos hace más felices? ¿No será positivo entonces el consumo de drogas o de dopamina para inducir la felicidad? ¡Absolutamente NO! Recordemos que la evolución ha hecho que el organismo para sobrevivir mantenga controlados sus “frenos” y “aceleradores”, y trabaje para evitar los excesos de las señales que controlan los procesos biológicos importantes. El organismo percibe esta cantidad anormalmente alta de dopamina como un error en sus propios sistemas de control, y en consecuencia trata de corregirlo: la próxima vez que tenga que liberar dopamina se liberará una cantidad menor, para tratar de compensar este fallo de regulación. Así que las siguientes ocasiones en que un individuo que ha tomado drogas reciba una buena noticia o un estímulo placentero, la sensación agradable será menos intensa, porque su cerebro está produciendo y liberando menos dopamina de lo normal para enmendar el exceso que ha cometido anteriormente. Esto hace que a corto plazo tras el consumo esporádico de las drogas, los efectos de la dopamina sean menores, y por tanto la tristeza, preocupación y el agobio cotidianos se perciban de manera más intensa, al no responder eficientemente las vías dopaminérgicas que antagonizaban con estas emociones; e igualmente, las alegrías y el placer tampoco se experimentan de manera tan satisfactoria. Esta es la razón por la que a un periodo de euforia o embriaguez, le sigue una desagradable resaca o bajón, y por la que no conviene inducir la euforia artificialmente.

Bajón

Bajón

Los mecanismos de control no saben que los excesos de dopamina se debieron al consumo intencionado de una sustancia que inducía la euforia, sólo sabe que la cantidad de dopamina que produjo fue un exceso que causó un funcionamiento anormal en el cerebro, ¡y esto no puede suceder!

Estas son las consecuencias de un consumo aislado, o muy esporádico, de las drogas citadas. Pero el consumo habitual da lugar a un efecto crónico, es decir, prolongado en el tiempo y más profundo en sus consecuencias. Cuando el consumo se hace excesivo, llega un momento en que el cerebro no produce dopamina sino en cantidades muy pequeñas, y el placer y la alegría sólo se experimentan de manera significativa cuando se toman drogas para potenciar el efecto de las pequeñas cantidades producidas. La falta de dopamina es el origen del síndrome de abstinencia. Éste consiste en un conjunto de trastornos físicos y psíquicos que se observan en individuos que dejan de consumir estas sustancias adictivas: mal humor, náuseas o vómitos, insomnio, fiebre, aumento de la sudoración, ansiedad, dolor muscular, etc., además de una gran necesidad de continuar el consumo de la droga. La intensidad del síndrome de abstinencia varía según las drogas cuya privación lo generan, siendo mucho más acusados en el caso de la cocaína o la heroína que en el del alcohol o el tabaco, pero en todos los casos se observan en mayor o menor grado las reacciones descritas.

5) ¿Cómo se supera la adicción?

Durante la abstinencia se corre algún riesgo de deshidratación, debido a los vómitos y diarreas, pero la abstinencia en sí no conlleva peligro de muerte, a pesar del inmenso malestar y el sufrimiento que experimenta el adicto. La mayoría de las muertes por sobredosis las sufren personas que han experimentado el síndrome de abstinencia y han recaído, y frecuentemente la sobredosis la causa una dosis inferior a las que solían tomar antes de la interrupción del consumo que los condujo a la abstinencia; esto es debido a que la abstinencia reduce la tolerancia a las drogas. Por tanto, la recaída sí supone un gran riesgo de muerte.

La recaída supone un riesgo de muerte mayor

La recaída supone un riesgo de muerte mayor

Para superar la adicción lo mejor es buscar asesoramiento y ayuda profesional. La superación de la adicción supone un gran esfuerzo tanto por parte del adicto como de la familia, amigos y los profesionales que lo tratan. Este tratamiento se lleva a cabo mediante dos vías: a) psicoterapia y b) administración de metadona y otras drogas menos adictivas, o bien de fármacos para contrarrestar los síntomas. No es fácil, pero siempre vale la pena hacer el esfuerzo para recuperar las riendas de la propia vida y la libertad.

Encuentre información útil para saber cómo ayudar a un amigo o familiar con problemas de adicciones en este enlace externo.

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Acerca de Guillermo

Ciencia y Docencia
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2 respuestas a Drogas: cómo actúan

  1. Claudia dijo:

    Despues de años de consumo y casi nueve sin consumir para mi propia dorpresa, porque no me hubiese parecido posible mientras consumía dejarlo, puedo asegurar que valió la pena. He perdido mucho durante los años de adicción, y me vi capaz suicidarme, pues no lo fui por ser madre supongo, voluntariamente pedí en urgencia ayuda me ingresaron en unidad salud mental. Me veía totalmente trastornada. Gracias a buenos profesionales pude desengancharme de la paranoia suicida, pero si tuvieron que medicarme con antipsicoticos. Hoy estoy mejor, aún sigo con dosis bajas de medicación. Soy creyente y la fe es muy milagrosa porque te hace capaz de oír al corazón. Gracias y Saludos. Claudia

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